La liofilización extrae el agua del alimento sin calor. Primero, los microgreens se congelan rápidamente a –40 °C. Después, en cámara de vacío, el hielo pasa directamente a vapor sin pasar por líquido. El agua desaparece; los nutrientes se quedan.
El resultado es un polvo estable que conserva más del 95 % del valor nutricional del microgreen fresco, sin conservantes ni aditivos.